lunes, 28 de mayo de 2012

El PAPEL DEL DOCENTE EN LA PLANIFICACIÓN EDUCATIVA PARA MOTIVAR A SUS ESTUDIANTES


Maiqui Flores, Docente- Investigador, Abril 2010

El docente a la hora de planificar para motivar a sus participantes debe cumplir un rol fundamental en lo personal, familiar y en lo social.

En lo personal, tiene que reconocer y practicar la ética de respeto mutuo, solidaridad, confianza. Honestidad, humildad, fidelidad, honradez y amistad. Tiene que reconocer los valores positivos y actitudes de los estudiantes, en un diagnóstico inicial, motivando a sus seguidores para que satisfagan sus necesidades y alcancen su plena realización; tiene que dirigir por medio de la palabra, inspirar por medio de la confianza y la simpatía (carismático), poder cambiar suficientemente el clima a fin de que todos puedan hacer las cosas que deben hacer.

En lo familiar, tiene que sembrar y desarrollar los sentimientos que conllevan a la unificación y armonía de las personas, respetando y revalorando las actitudes y valores de la familia, como el elemento fundamental de progreso social, también tiene que enseñar a sus estudiantes los aspectos, de la vida real, para que sean buenos padres y buenos ciudadanos.

En el aspecto social, tiene que reconocer y practicar la ética de trabajo en equipo y la ética de progreso social, creando una comunidad humana unida por el vínculo del trabajo y la amistad, encaminando hacia la felicidad compartida.

En resumen, los roles del docente en la planificación para motivar a sus participantes se orientan a lograr un desarrollo humano sostenido, apoyándose en la creatividad humana en la propiedad intelectual, en el poder de la mente y en el trabajo individual y en equipo.

EL PAPEL DEL DOCENTE EN LAS TEORÍAS DEL APRENDIZAJE PARA LA ENSEÑANZA.

Enseñar: es la orientación por conocimientos, convicción, y ejemplificación, del proceso aprendizaje con el objetivo de lograr una retroalimentación visible en un cambio de conducta.
Es el acto mediante el cual el profesor muestra o suscita contenidos educativos (conocimientos, hábitos, habilidades) a un alumno, a través de unos medios, en función de unos objetivos y dentro de un contexto.

El proceso de aprender es el proceso complementario de enseñar. Aprender es el acto por el cual un estudiante intenta captar y elaborar los contenidos expuestos por el profesor, o por cualquier otra fuente de información. Él lo alcanza a través de unos medios (técnicas de estudio o de trabajo intelectual). Este proceso de aprendizaje es realizado en función de unos objetivos, que pueden o no identificarse con los del profesor y se lleva a cabo dentro de un determinado contexto.

La reflexión del rol del Docente, desde las distintas teorías de aprendizaje (conductivo, humanista y cognoscitiva) estudiados hasta el momento en clase, nos abre la posibilidad y obligación de inscribirnos en una política y filosofía de vida, dentro de nuestro actuar en el aula como educadores con una muy clara dirección y perspectiva, en nuestro quehacer cotidiano.

La característica del paradigma conductivo es el pragmatismo y su primordial principio el ESTÍMULO-RESPUESTA, donde una de ellas se encuentra en total dependencia de la otra, con un cerrado y reaccionario enfoque determinista de la respuesta con respecto al estímulo dado o recibido. El paradigma humanista valora y da una importancia, hasta entonces desconocida, a la vida socio-afectiva y las relaciones interpersonales de la especie humana tomando en cuenta la influencia que se genera en el sujeto y considerándolo de tal manera como a un ser más integral, respetando sus elecciones, decisiones, puntos de vista y considerando la subjetividad individual como consecuencia de la percepción externa e interna en cada ser. Sus principales supuestos son la auto realización, la auto consciencia y la responsabilidad con un enfoque holista del estudio de la persona.

Por otra parte, el paradigma cognitivo, insiste más en la capacidad intelectual del estudiante, que se aboca a las categorías del conocimiento o cognitivas como son la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje, el pensamiento, entre otras. Considerando sus antecedentes desde tres disciplinas primordiales: la lingüística, la teoría de la información y la ciencia de los ordenadores. Este último paradigma cobra importancia a las representaciones mentales como: símbolos, esquemas, imágenes, ideas.

Para concluir es importante recalcar que hoy en día no podemos limitarnos a trabajar con un paradigma de manera ortodoxa y único, ya que más bien se trata de rescatar experiencias válidas del conocimiento científico utilizando diferentes teorías, postulados y principios que nos permitan lograr un mejor desenvolvimiento y, sobre todo, un proceso de enseñanza-aprendizaje con mayores ventajas y posibilidades para el educando, según el contexto..

Evaluación

                                                                                                                                                         

Recursos didácticos para la ortografía




Hay preguntarse a priori qué se quiere evaluar con qué finalidad . La conclusión es clara: no podemos evaluar la redacción de textos o el conocimiento de un tema por el dominio ortográfico que demuestre el alumno, a pesar de que contribuya a la calidad final del texto. Por otro lado, tiene que haber maneras claras y adecuadas de evaluar el dominio de la ortografía cuando ésta sea la intención: en concreto se cuenta con dos grandes posibilidades: la evaluación cuantitativa y la cualitativa.

En primer lugar hay que elegir el tipo de ejercicio que determinará qué evaluar y cómo hacerlo.
Decidido el ejercicio hay que establecer criterios de éxito (número de faltas, a partir de las cuales o por debajo de las cuales el alumno consigue mínimos o no). Para definirlos es muy útil determinar un sistema de cómputos de errores que sea lo suficientemente objetivo, y prever los problemas y las dudas que puedan producirse. Algunas ideas importantes son: selección de ítems de acuerdo al nivel de los niños; discriminación de los errores, puntuar según la “gravedad” de los errores; dos errores distintos en una misma palabra sólo cuenta por uno; el mismo error más de una vez, sólo cuenta una vez; si es una redacción se dará un número de palabras determinado en la consigna, y se deberá corregir la ortografía hasta ese número, si es menor, se cuentan las palabras escritas y los errores y se hace el porcentaje sobre lo que se pedía, si es muy corto se puede anular. Todos estos criterios aumentan la fiabilidad de la prueba: si corregimos de la misma manera todos los ejercicios y a todos los alumnos, los criterios de éxito son más afinados y los resultados más objetivos.

La evaluación cualitativa es más útil, pero también más complejo. Este tipo de evaluación se basa principalmente en la observación de errores y en el análisis de sus posibles causas. No todos los errores ortográficos responden al desconocimiento de la norma. Algunos errores se deben al desconocimiento de todas o algunas de las relaciones sonido/grafía, algunos a la carencia de conciencia de la sonorización de un sonido, otros al sistema morfológico o bien al sistema sintáctico, y otras también pueden ser simples olvidos.

Esta clasificación de errores puede ser una guía para detectar en qué nivel, plano lingüístico, regla concreta o aplicación de la regla se inscribe un error. Se puede elaborar una planilla o una hoja de seguimiento para cada alumno según este modelo. Puede ser exhaustiva o simple; cada maestro la puede adaptar a su programa o a los objetivos que se haya marcado el grupo. En cualquier caso el sistema de recogida y la selección de datos debería permitir recoger información en diferentes momentos y con ejercicios diversos. Una planilla sumativa de todo el grupo podría ser la guía para planificar el trabajo en el aula, mientras que las planillas individuales sería una fuente para aconsejar trabajo de refuerzo individual.


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