miércoles, 6 de junio de 2012

A LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS EN MISIÓN SUCRE




ÓRBITA CIENTÍFICA

Formar hombres para la sociedad”; un encargo social del profesor asesor en el contexto de la municipalización de la educación universitaria venezolana

Autoras: Lic. Marlenis Teresa Caro Beltrán*
Dr. C. María Antonia Rodríguez del Castillo**
Recibido: septiembre, 2010 Aprobado: diciembre, 2010

RESUMEN

Para la concreción del redimensionamiento del papel del docente que reclama el proyecto social bolivariano, se hace necesario asumir el compromiso de preparar y modelar el desempeño de los docentes en el marco de competencias en materia pedagógica, curricular, científica, humanística e investigativa, entre otros importantes aspectos, sobre todo si se tienen en cuenta las tendencias que toman en consideración el carácter de trabajo colectivo que debe regir la formación del profesor universitario. En la educación universitaria municipalizada se agregan otros elementos condicionantes de la actuación eficiente de estos docentes, por lo que en el trabajo que se presenta se reflexiona sobre algunas aristas comprometidas con las peculiaridades en que transcurre el aprendizaje del profesor asesor en este escenario.

Palabras claves: Aprendizaje, Profesor asesor, Educación universitaria municipalizada, Instrucción, Educación, Trabajo metodológico.

Asiento bibliográfico (Norma Vancouver): Caro MT, Rodríguez MA. Formar hombres para la sociedad; un encargo social del profesor asesor en el contexto de la municipalización de la educación universitaria venezolana. Órbita científica [seriada en línea] 2011 nov-ene;17(60) Disponible en URL:http://www.ucpejv.rimed.cu Consultado día, mes, año.

INTRODUCCIÓN

Importantes cambios que conllevan al necesario redimensionamiento del papel de las instituciones educativas en la formación de los ciudadanos que demanda la sociedad se están generando actualmente en la República Bolivariana de Venezuela.

Hoy la tecnología, el desarrollo informativo y comunicacional, son patrones de acción que determinan la gestión de las organizaciones y del nuevo proyecto social que se construye. En razón de ello, la educación se constituye en un espacio necesario para la formación individual y colectiva de los ciudadanos en función de responder de manera efectiva a la demanda social actual.

Es por ello de suma importancia el reconocimiento de la labor docente en la concreción cierta de los fines actuales del sistema educativo venezolano, que en el contexto universitario exige un profesional con características diferentes y transformadoras.

El proceso histórico de preparación, formación y superación del docente para la conducción del proceso docente educativo ha estado regido por una concepción elitesca, academicista y donde han primado los intereses individualistas. El interés por los incentivos salariales y los ascensos, entre otros aspectos, ha desviado la atención hacia la verdadera necesidad de este proceso: el perfeccionamiento del desempeño profesional de los docentes en los diversos subsistemas de la educación venezolana.

La educación es hoy más que nunca una vía fundamental para la transformación de la sociedad actual. La ciencia, la tecnología y el desarrollo sociocultural demandan la formación de un nuevo ciudadano, flexible, dinámico, competitivo y productivo; pero sobre todo, sensible y humanista, es decir, un ciudadano integral.

La formación requerida está vinculada a la necesidad de asimilación por parte del ciudadano de la realidad de su entorno para promover su transformación. El hombre vive inmerso en la actualidad en dos escenarios transcendentales: por un lado, un proceso globalizador que impone pautas y patrones de consumo y desarrollo avasallantes. La explotación indiscriminada de los recursos y del hombre con el objetivo de alcanzar niveles de enriquecimiento particulares son elementos constitutivos de un estilo de vida donde el egoísmo y el individualismo se erigen como pilares esenciales.

Por otro lado, se desarrolla en el mundo un movimiento reflexivo de tendencia humanista, sensible ante la realidad actual y dispuesto al debate y a la acción para promover los cambios sociales, económicos, políticos, culturales, científicos, tecnológicos y comunicacionales que contribuyan a elevar la calidad de vida en colectivo para alcanzar un equilibrio social justo para el hombre y el planeta.

A lo largo de la historia venezolana han sido múltiples y significativos los debates reflexivos sobre la visión del deber ser de la educación; vale destacar en este ámbito al gran visionario Simón Rodríguez y a sus planteamientos fundamentales sobre este particular:

“Instruir no es educar; ni la instrucción puede ser un equivalente a la educación, aunque instruyendo se eduque”[1]

“Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte”.

El ideal del Maestro Rodríguez se inclina a privilegiar la necesidad de fortalecer las acciones para garantizar un proceso de enseñanza aprendizaje de calidad, en el cual se vincule la teoría y la práctica, lo que demanda una preparación continua en la que se integre la formación académica con la realidad del entorno. La educación universitaria juega un papel fundamental en la formación de profesionales que actúen en correspondencia con la realidad presente de los pueblos. Otro visionario, el Apóstol José Martí también había planteado: “La educación ha de ir a donde va la vida. Es insensato que la educación ocupe el único tiempo de preparación que tiene el hombre, en no prepararlo. La educación ha de dar los medios de resolver los problemas que la vida ha de presentar.”[3] Y refiriéndose a las realidades de los pueblos nuestramericanos se preguntaba: “¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América?”.

La trascendencia de estos juicios cobra singular vigencia en las actuales circunstancias porque la profundización y perfeccionamiento de la educación universitaria es un compromiso ineludible para alcanzar el propósito de la preparación de los profesionales que demanda la sociedad.

Luis Beltrán Prieto Figueroa ha definido al maestro como “… una persona con tendencias y aspiraciones, con deseos y pasiones, son esas cualidades intrínsecas de su personalidad las que condicionan su acción. Si el maestro no se siente inclinado naturalmente hacia la profesión, si no hay en él una capacidad de servicio, una determinada preferencia hacia los otros, entonces ni los conocimientos generales, ni las técnicas del hacer pedagógico pueden garantizar aquella eficacia de su acción antes aludida”[5].

Tomando en consideración estas pautas vitales que expresan lo mejor de la tradición pedagógica latinoamericana es interés de estos apuntes profundizar en algunas aristas comprometidas con las peculiaridades en que transcurre el aprendizaje del profesor asesor en el contexto de la municipalización de la educación universitaria venezolana.

DESARROLLO

Los modelos de formación profesional han respondido a diversos paradigmas, tendencias, épocas y concepciones y han situado las formas en que transcurre el aprendizaje del individuo en el centro de su quehacer. En la historia de la formación profesional el modelo conductista de la pedagogía tradicional ha sido uno de los que ha alcanzado mayor impacto. Basado en el protagonismo del docente en el proceso de formación ha privilegiado el carácter tecnicista, mecanicista, memorístico y reproductivo en los procesos de formación. Este modelo genera pocas respuestas efectivas a la realidad laboral, organizacional y social de la República Bolivariana de Venezuela en la primera década del siglo XXI.

Ello condiciona la necesidad de una nueva y transformadora visión del proceso de formación en un marco reflexivo de aprendizaje, de protagonismo del estudiante en este proceso, de redimensionamiento del papel del docente como facilitador de la experiencia de enseñanza aprendizaje, y todo ello, desde una concepción colectiva de fortalecimiento continuo de la formación del individuo en su entorno social.

Al respecto, se ha señalado que… “Las tendencias del desarrollo social, económico, político y cultural del mundo de hoy tienen una gran influencia en la educación, lo que influye en las transformaciones que se operan en la misma y a la vez el desarrollo de la educación es cada vez más un factor decisivo en el desarrollo de los pueblos y de los países. En esta medida es necesario perfeccionar las concepciones de la formación y superación de los docentes como principales dirigentes del proceso pedagógico”[6].

En atención a estos planteamientos el docente se erige como actor fundamental en la transformación de la realidad socioeducativa actual para contribuir de manera efectiva a la verdadera formación profesional integral del ciudadano. Ello demanda insistir en su preparación de forma permanente para que pueda responder a tal compromiso.

La formación del docente es un elemento de continuo debate en los diferentes escenarios de reflexión sobre la realidad educativa venezolana. Estos debates son en extremo interesantes en el ámbito de la transformación universitaria. Las principales ideas que se manejan se encuentran comprometidas con la necesidad de construir un perfil del docente venezolano que se imbrique de forma dialéctica y armónica con el proceso de cambios que se vive en el país desde 1999 con la ascensión a la presidencia de la República de Hugo Rafael Chávez Frías. Volver de nuevo sobre la rica tradición pedagógica venezolana resulta imprescindible para situar las pautas de este nuevo perfil. Simón Rodríguez señaló:

…“El maestro de niños debe ser sabio, ilustrado, filósofo y comunicativo, porque su oficio es formar hombres para la sociedad”[7].

…“No hay interés donde no se entrevé el fin de la acción. Lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa. Llamar, captar y fijar la atención, son las tres partes del arte de enseñar. Y no todos los maestros sobresalen en las tres”[8].

Resulta interesante comprobar cómo la tarea del docente deberá abarcar el proporcionar herramientas que le permitan al estudiante el desarrollo de la personalidad para desempeñarse con éxito en su entorno social; para lo cual resulta imprescindible su formación profesional integral.

Esta apreciación se sustenta también en los señalamientos de quienes expresan que…“La educación es el proceso por el cual una persona se perfecciona en su personalidad. En el proceso educativo la personalidad se enriquece, se hace más plena y, en este sentido, más diestra. Educar, pues, en una de sus vertientes principales, es orientar”[9].

Desde la perspectiva apuntada la actividad docente es considerada como un proceso de aprendizaje, de autopreparación, que se desarrolla de manera enriquecida mediante la interacción reflexiva con otras experiencias docentes que permitan la compresión del desempeño individual.

De ahí que el docente se constituya en un agente de aprendizaje en su labor de enseñanza; tarea necesaria en la realidad mundial actual. La visión continua del proceso de formación en un marco reflexivo permite el desarrollo individual y colectivo de los ciudadanos en formación; por lo que el nivel de vinculación, interacción e integración del docente y del estudiante en el proceso de enseñanza aprendizaje se asienta en una práctica humanista, dialéctica, reflexiva, investigativa, integral social y culturalmente de ambos actores del proceso, lo que puede contribuir en gran medida a alcanzar los fines de la formación de un ciudadano que promueva la transformación positiva de la realidad.

El docente debe aprender a conocer y a convivir con sus estudiantes, de modo que logre transcender sus modos de actuación para lograr una verdadera transformación de la personalidad del estudiante y para ello debe estar en continuo aprendizaje.

La UNESCO ha señalado que …“La docencia de la enseñanza superior constituye una profesión que se adquiere y se mantiene gracias a un esfuerzo riguroso de estudio y de investigación durante toda la vida: es una forma de servicio público que requiere del personal docente de la enseñanza superior profundos conocimientos y un saber especializado; exige además un sentido de responsabilidad personal e institucional en la tarea de brindar educación y bienestar a los estudiantes y a la comunidad en general así como alcanzar altos niveles profesionales en las actividades de estudio y la investigación”[10].

La preparación del docente debe pues responder al medio en el que interactúa y a los niveles de desarrollo económico, social, cultural, tecnológico y comunicacional; por lo que el perfeccionamiento de sus habilidades profesionales pedagógicas para conducir el proceso de enseñanza aprendizaje, como tarea continua, debe ajustarse a estrategias efectivas.

Tomando en consideración, lo señalado por Vigotsky, el aprendizaje debe verse como una actividad social mediante la cual el individuo asimila los modos sociales de actividad mediante la interacción. El concepto vigostkiano parte de situar como elemento clave al “…sujeto activo, consciente, orientado hacia un objetivo, su interacción con otros sujetos, sus acciones con el objeto, con la utilización de diversos medios en condiciones socio-históricas determinadas”[11].

Desde el escenario del proceso de municipalización de la educación superior venezolana actual; la actividad social juega un papel determinante en la enseñanza aprendizaje de los ciudadanos que hacen vida en los diferentes ambientes universitarios de la Misión Sucre.

El aprendizaje en la Misión Sucre se desarrolla sobre las particularidades propias del escenario de municipalización, las cuales deben ser consideradas con pertinencia por los docentes responsables de la tarea de formación. Entre estos factores externos que inciden en el proceso de aprendizaje se destacan:

· Se atiende una población históricamente excluida, no sólo en el contexto educativo, sino también en los contextos económico, social, cultural, entre otros.

· El perfil del estudiante responde en mayoritaria proporción a hombres y mujeres con responsabilidad familiar, laboral y personal significativa.

· Muchos de estos estudiantes han estado desvinculados del escenario educativo por un período prolongado de tiempo.

En este sentido el docente de la Misión Sucre tiene la responsabilidad no sólo de conducir el proceso de enseñanza aprendizaje para la formación de los nuevos profesionales que demanda el proyecto social venezolano, sino también de comprender cómo aprender a enseñar en este proceso de municipalización actual para contribuir de manera efectiva a la formación del profesional que demanda el país.

…“El Docente es considerado organizador de experiencias de aprendizaje y mediador, lo cual exige una amplia formación tanto en su área específica de conocimiento como en pedagogía y didáctica, con capacidad para comprometerse con el desarrollo de las competencias y con un alto interés por consolidar un trabajo académico abierto al entorno, colaborativo y protagónico”[12].

…“Los profesores-asesores y profesoras-asesoras son quienes guiarán y apoyarán continuamente a los estudiantes en su proceso formativo. Actuarán como consultores de los procesos de formación de los estudiantes, proponiendo planes de trabajo y situaciones de aprendizaje, formulando preguntas e incentivando a los estudiantes a formular las suyas propias, asesorando la búsqueda y selección de información, brindando su experiencia como acompañantes de los estudiantes en su proceso de inmersión en las áreas de conocimiento, las prácticas profesionales y el tratamiento de problemas”[13].

En el escenario educativo que se desarrolla en la Misión Sucre el docente es considerado como profesor-asesor; y se constituye en facilitador y orientador del aprendizaje del estudiante, proporcionando los instrumentos necesarios para el desempeño protagónico de este en la adquisición de conocimientos sobre una disciplina en particular, además de desarrollar habilidades para la identificación de problemas del contexto que pueden ser abordados desde su eje de formación mediante el proceso investigativo para la transformar la realidad del país.

El profesor asesor de la Misión Sucre tiene el compromiso entonces de direccionar el proceso de enseñanza- aprendizaje bajo una concepción dinámica, flexible, humanista, innovadora, creativa, liberadora, desarrolladora y en consonancia con el perfil de profesional que demanda la sociedad venezolana para la consolidación de la patria socialista que se construye en Venezuela.

Los profesores asesores que imparten clases en muchos de los programas de formación de la Misión Sucre son profesionales no docentes (con excepción del Programa Nacional de Formación de Educadores), por lo que no poseen herramientas efectivas para conducir el proceso de enseñanza aprendizaje, lo que se refleja en las dificultades actuales que presenta la formación de los estudiantes para articular el componente académico, con el investigativo y el laboral.

Esta situación conlleva a la necesidad de atender un proceso continuo y efectivo de formación del profesor asesor de la Misión Sucre, no sólo desde una perspectiva pedagógica, sino también científica, metodológica y político ideológica, que le permita el reconocimiento de la actividad social que enmarca el proceso de aprendizaje en este contexto, y el desarrollo efectivo de la interacción colectiva de la universidad y la comunidad en la formación del nuevo ciudadano.

Así mismo es de considerar que muchos de estos profesores asesores para su desempeño docente en los ambientes universitarios de la Misión Sucre están expuestos a una serie de factores externos que inciden en su labor y que, necesariamente deben ser tomados en cuenta:

· Imparten clases en varios ambientes universitarios lo que condiciona la falta de interacción efectiva del profesor asesor con los diversos actores de dicha comunidad educativa.

· Sus condiciones socioeconómicas son en extremo limitadas.

· Se desempeñan en espacios geográficos lejanos a su entorno de residencia.

· Tienen compromisos laborales profesionales en otros espacios que limitan su desempeño docente educativo.

· Es insuficiente el incentivo laboral y económico que reciben.

· Existe poca interacción personal entre los docentes, las autoridades y los colaboradores en cada ambiente.

Estas particularidades del profesor asesor de la Misión Sucre le confieren al trabajo metodológico una importancia vital como vía para promover su aprendizaje y preparación.

La visión del trabajo metodológico en la actualidad debe responder de manera efectiva a la relación esencial de la escuela y la comunidad, por lo que la orientación del trabajo docente no puede desvincularse de la práctica social para conducir el proceso de enseñanza aprendizaje.

En este sentido, el trabajo metodológico puede considerarse como un proceso sistémico de dirección de actividades destinadas a perfeccionar el proceso docente-educativo en la educación universitaria venezolana, fundamentado en la preparación y formación continua del profesor asesor en las dimensiones político-ideológica, pedagógico-metodológica y científica, para el desempeño eficiente de sus funciones individuales y colectivas: la conducción con calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje en articulación efectiva con el proyecto curricular institucional y la realidad sociolaboral del estudiante.

En razón de ello, para dirigir eficientemente el proceso pedagógico se debe dinamizar el objetivo, contenido y métodos del trabajo metodológico valiéndose de medios y formas de enseñanza que van de la mano con las condiciones del trabajo político-ideológico, pedagógico-metodológico y científico requerido para elevar la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje en consonancia con la necesidad de formación del nuevo ciudadano.

CONCLUSIONES

· La experiencia de formación de los profesores universitarios en Venezuela ha estado condicionada históricamente y se ha caracterizado por ser empírica e individual. Ello resulta incongruente con el nuevo proyecto social que se lleva a cabo en el país el cual demanda como fin la formación integral del ciudadano. Se impone entonces la construcción de un modelo para la formación permanente del profesor universitario que tome en cuenta, además, las demandas que le impone el proceso de municipalización de la educación universitaria venezolana.

· El profesor asesor que labora en los diversos programas de formación que transcurre en los ambientes universitarios de la Misión Sucre, desarrolla su actividad pedagógica sobre la base de su visión individual del proceso, desvinculándose en gran medida de los elementos característicos de la municipalización y de la direccionalidad del proceso educativo en este escenario.

· En este contexto, el aprendizaje de los profesores asesores de Misión Sucre ha sido autodirgido, y responde en gran medida al modelo de formación adquirido en su profesionalización en pregrado, lo que conlleva a una práctica pedagógica arraigada en la visión tradicional de la enseñanza que no se corresponde con el modelo de profesional concebido desde la educación universitaria municipalizada.

BIBLIOGRAFÍA

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  12. Viceministerio de Políticas Académicas del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria de Venezuela. (2005). Políticas y Lineamientos Curriculares para los Programas Nacionales de Formación de la Misión Sucre. Caracas 2005
  13. Aspirante de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
  14. **Doctora en Ciencias. Profesor Titular. Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”. La Habana, Cuba.
  15. [1] Rumazo, A. (2008). Ideario de Simón Rodríguez. Ministerio de Poder Popular para la Educación Superior, Consejo Presidencial Moral y Luces, Caracas Venezuela, p. 26.
  16. [2] Rumazo, A. (2008). Ideario de Simón Rodríguez. Ministerio de Poder Popular para la Educación Superior, Consejo Presidencial Moral y Luces, Caracas Venezuela, p. 79.
  17. [3] Martí, J. (1975): Obras Completas, Tomo 22, Fragmentos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, p.308.
  18. [4] Martí, J. (1975): Obras Completas, Tomo 6, Nuestra América, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, p.17.
  19. [5] Prieto Figueroa, Luis Beltrán (1978). El Maestro Cómo Líder”. Fundación Luis Beltrán Prieto Figueroa. Ministerio de Educación y Deportes, Caracas 2006, p.124.
  20. [6] Achiong, G. y Plá, R. (2007). Concepción didáctica de la formación de competencias profesionales del docente en condiciones de universalización. Universidad Pedagógica “Manuel Ascunce Domenech” – Ciego de Ávila. Pedagogía 2007 p.33.
  21. [7] Rumazo, A. (2008). Ideario de Simón Rodríguez. Ministerio de Poder Popular para la Educación Superior, Consejo Presidencial Moral y Luces, Caracas Venezuela, p. 27.
  22. [8] Rumazo, A. (2008). Ideario de Simón Rodríguez. Ministerio de Poder Popular para la Educación Superior, Consejo Presidencial Moral y Luces, Caracas Venezuela, p. 62.
  23. [9] Acosta, R. y Alfonzo, J. (2008). La Universalización de la Universidad Pedagógica: Una experiencia cubana. Instituto Superior Pedagógico “Rafael María de Mendive” Pinar del Río, Cuba Julio, 2008, p. 55.
  24. [10]UNESCO. Actas de la Conferencia General. 29ª reunión, París. 21 octubre – 12 noviembre 1997. Volumen 1. Resoluciones. 11- Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior. p. 29 – 38.
  25. [11] Acosta, R. y Alfonzo, J. (2008). La Universalización de la Universidad Pedagógica: Una experiencia cubana. Instituto Superior Pedagógico “Rafael María de Mendive” Pinar del Río, Cuba Julio, 2008, p. 31.
  26. [12] Viceministerio de Políticas Académicas del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria de Venezuela. (2005). Políticas y Lineamientos Curriculares para los Programas Nacionales de Formación de la Misión Sucre. Caracas 2005, p. 4.
  27. [13] Fundación Misión Sucre (2004). Municipalización de la Educación Superior en Venezuela. Documento 3, Caracas Venezuela, p. 5

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